La verdad es que el final de esta historia todavía está por vivirse. Si te la perdiste, puedes leer aquí la primera, aquí la segunda y aquí la tercera parte. Para el desenlace de esta historia, básicamente, y en resumidas cuentas, lo que puede pasar son 2 cosas:

Desenlace 1: “Hecatombe tras la pandemia”

La empresa volvió a abrir sus puertas y retomó su actividad. Los ánimos estaban algo crispados, casi podía cortarse con un cuchillo la tensión que se respiraba, en especial cuando el empresario hacía acto de presencia.El recelo era mutuo y la comunicación siguió siendo prácticamente nula. Esta situación era de alguna manera percibida por los clientes, los cuales empezaron a encontrarse bastante a disgusto en su trato con esta empresa.

La facturación había decrecido enormemente por la situación que vivía nuestro país, pero la actitud de los empleados no ayudaba lo más mínimo. Se empezaron a perder clientes, que se pasaron a la competencia sin ningún miramiento, y la bola creció en muy poco tiempo. Creció tanto que la empresa tuvo que entrar en concurso de acreedores. En tan sólo unos meses cerró, indemnizando a los trabajadores por el mínimo posible por causas económicas y organizativas.

Todos salieron perdiendo: el empresario se vio completamente arruinado, pensando que en el fondo, habían sido sus empleados los que habían dado el golpe de gracia al negocio, y los empleados se vieron en la cola del paro lamentando ahora más la situación que cuando estaban en estado de ERTE; los recibos seguían llegando y sus prestaciones no llegaban a cubrir sus necesidades, y encima ahora era por tiempo indefinido, porque no tenían a dónde ir. La búsqueda de empleo era una ardua tarea por la cantidad de candidaturas que llenaba cada oferta, y veían un futuro más negro que cuando ocupaban puestos en una empresa en la que el mayor problema era algo de insatisfacción salarial y falta de comunicación. Qué poca cosa se veía este problema al lado de la nueva situación… Algunos llegaron a desear volver a tener aquel mismo trabajo, con aquel mismo jefe y aquel mismo salario…Paradojas de la vida.

Desenlace 2: “Remando en la misma dirección”

La empresa volvió a abrir sus puertas y retomó su actividad. Los ánimos estaban algo crispados, casi podía cortarse con un cuchillo la tensión que se respiraba, en especial cuando el empresario hacía acto de presencia. Después de hacer varias búsquedas en Internet, el empresario decidió “tirarse a la piscina” y contratar los servicios de Grupo Kairos, la única empresa en el mercado español que realizaba intervenciones en problemas de personal totalmente a medida.

Se llevaron a cabo una serie de acciones, entre ellas un asesoramiento a medida en temas de liderazgo para el empresario y un programa llamado “saneamiento de relaciones” que acercaron posturas entre todos y que hicieron ver a cada parte aquello que hasta ahora no había sido capaz de ver. Los cambios empezaron a percibirse con rapidez y la facturación global, que había decrecido bastante por la situación vivida en el país, consiguió mantenerse sin más descenso durante un tiempo, siendo más baja que antes de cerrar, pero sin seguir decreciendo ni perdiendo clientes.

Pasado un tiempo, no sólo no habían perdido clientes, sino que empezaron a llover clientes que anteriormente estaban en la competencia y por fin, la facturación fue incrementando. La inversión en solucionar los problemas de personal que acechaban a la empresa había valido la pena.

No habría que lamentar despidos, cierres ni ruina, sino que quedaba seguir trabajando para levantar del todo el negocio y, por fin, remar todos en la misma dirección, que es como realmente se avanza. Sólo cuando todos los componentes comprendieron de verdad que formaban parte de un mismo sistema y que la unión hacía la fuerza, salieron a flote.

Sólo cuando el empresario comprendió la importancia vital de la comunicación, entre otras cosas, fue cuando el sistema humano que comprendía la empresa empezó a fluir como si de un caudaloso río se tratara.

***********************************************

Espero que si la historia que hemos contado estas semanas es parecida a la tuya, optes por el desenlace 2. Tu negocio no está en manos de los empleados, en realidad está en tus propias manos, y depende de lo que hagas, tu equipo actuará de una manera o de otra, provocando un efecto dominó. ¿Cuál es el efecto dominó que quieres crear? Si eres empresari@ o si gestionas un equipo, no dudes en contactar con nosotros, podemos ayudar a que las pérdidas no sean peores y que el sistema humano que compone la empresa suponga un impulso, y no un palo en las ruedas que pueden llevarte al cierre total. Contacta ya pinchando aquí y tendrás una sesión de asesoramiento completamente gratuita y sin compromiso.

-Aryán Puerta –

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *