Como profesional en cuanto a gestión de personas, no deja de sorprenderme el hecho de que las empresas no contabilicen la realidad de sus pérdidas debidas a sus problemas de personal. Prácticamente ninguna empresa es capaz de contabilizar las pérdidas REALES que se generan derivadas del absentismo, rotación o baja productividad.

Ante el absentismo, por ejemplo, no basta con contabilizar lo que le pagamos al trabajador y lo que le paga la mutua si es el caso, es que el gasto es mucho mayor porque hay que contabilizar el coste que va a suponer que otro trabajador asuma las funciones que deja de realizar el trabajador ausente o bien los costes que supone dejar las funciones sin cubrir. Si no se calculan todos estos gastos, no sabemos cuál es el coste real del absentismo, y te aseguro que es mucho dinero que se va directamente a la basura cuando debería estar en el “bolsillo” de la empresa. Un absentismo superior al 2,5% indica problemas importantes en la empresa que afectarán a varios niveles de la misma.

En el caso de la rotación es aún más abrupto, porque los costes se disparan en varias direcciones; la rotación de personal mide la relación entre las personas que se incorporan al equipo y los que salen, es decir, el porcentaje de altas y bajas en relación al número de empleados en un periodo determinado. De este modo, El Índice de Rotación de Personal (IRP) se puede calcular mediante la siguiente fórmula matemática:

IRP=(A/D)*100

Siendo A, el número de personas desvinculadas en un periodo determinado, y D, el total de trabajadores dentro del mismo periodo contemplado.

Por un lado, y especialmente si la rotación se da en los primeros meses tras la incorporación, todo lo que se ha invertido en ese trabajador, lo que haya costado desde su incorporación, hay que contabilizarlo como gasto sin retorno. Además, serán gastos sin retorno también el tiempo invertido por terceros en cada proceso, desde la entrevista de selección, pasando por la elaboración de su documentación para convertirlo en trabajador, hasta el tiempo que haya tomado formarlo a través de otra persona, ya sea un encargado, compañero o a quien le haya correspondido esa formación inicial. Deberás calcular:

a) Cuánto te cuesta el minuto de cada una de las personas implicadas en los procesos mencionados.

b) Tiempo aproximado que ha llevado cada uno de esos procesos

c) Cuánto te está costando que ese tercero haya dejado de hacer otras tareas para invertir su tiempo en la incorporación del trabajador (aquí los costes seguramente no serán tan exactos, será más bien una estimación, e incluso a veces incalculable si repercute en algo que tenga que ver directamente con el cliente final y su actividad con nuestra empresa).

Sólo calculando a conciencia estas variables mencionadas tendrás el gasto real que te ha costado la rotación de una sola persona. Además, si la selección se ha hecho de manera incorrecta, es posible que haya que contemplar aún más costes derivados de errores, negligencias o incidentes en el proceso de trabajo por parte del trabajador seleccionado o incluso con repercusión directa en clientes, lo cual agrava la situación y genera aún más gastos.

Si hablamos de rotación de personal que ya lleva cierto tiempo en el puesto, en que la inversión inicial tanto de selección, contratación o formación ya ha sido amortizada, el coste que vamos a tener será lo que pueda afectarnos la pérdida de la productividad de la persona que ya estaba formada y rodada en cuanto a funciones, además del coste inicial de la nueva incorporación. Como ves, la rotación de personal es un foco de gastos y más gastos que pueden conllevar serios problemas de continuidad a la empresa. Si el nivel de rotación en tu empresa supera el 15%, podemos garantizarte que tienes un problema importante y que más vale que pongas solución si no quieres acabar con tu negocio.

Sólo hemos hablado en este post de los gastos impresionantes que se pueden tener debido a absentismo y rotación, y no hemos comentado los gastos derivados de otros problemas de personal, así que hazte una idea de la “millonada” que tu empresa podría estar perdiendo por no gestionar el personal adecuadamente.

En Grupo Kairos estamos absolutamente convencidos de que si las empresas fueran conscientes de su nivel de pérdidas a causa de la gestión de personas, pondrían remedio inmediato. Muchas veces se cuentan ciertos gastos de personal como algo “inevitable” e inherente a la gestión de personas, pero eso no es cierto, es más: desde nuestra experiencia podemos afirmar que los gastos de personal pueden evitarse en gran medida, y que ese dinero se puede destinar a crecimiento de la empresa o simplemente a vivir mejor, tanto a nivel económico como a nivel de preocupaciones o quebraderos de cabeza que pueden y deben dejar de exisitir.

Si quieres minimizar los costes que te supone tu personal, agenda aquí una sesión de asesoramiento gratuita y sin compromiso, y te ayudaremos a que ese ahorro sea una realidad antes de lo que imaginas. No hacerlo ya sabes que puede comportar un crecimiento progresivo en los problemas y costes de tu empresa, que espero que no te lleven al cierre como a otros tantos, porque se puede evitar perfectamente. Evitar estos costes de la mano de Grupo Kairos nunca te va a suponer un coste mayor de lo que supone mantener el problema, sino todo lo contrario. No esperes más y contacta con nosotros.

Aryán Puerta