Normalmente, el líder formal o manifiesto es el que establece, queriendo o sin querer, las pautas de comportamiento que van a tener lugar en un grupo determinado. Líder formal o manifiesto es el que ha sido “oficialmente” designado para dirigir o representar a un grupo, sea del tipo que sea. Por ejemplo, en un aula, el líder manifiesto es el profesor, así como en un equipo de trabajo, el líder manifiesto es el jefe.

¿Por qué hablamos de líder manifiesto? Porque hay otra clase de líder, más sutil y capaz de mover al grupo entero, incluyendo al líder, que puede ser la mejor alianza o la peor pesadilla para el líder manifiesto: el líder encubierto. El líder encubierto es aquel miembro del grupo que, incluso sin tener unas tareas especiales o diferentes al resto, es capaz de influir en los miembros del mismo de una manera sutil y sin que el grupo sea consciente de ello. Con esto, pueden pasar varias cosas:

Que el líder formal no sea lo suficientemente hábil para detectarlo: es posible que sus decisiones y manera de hacer las cosas estén dirigidas de una manera “invisible” por el líder encubierto, siendo por tanto una especie de marioneta del líder encubierto. Esto es muy peligroso en caso de que el líder encubierto tenga una serie de objetivos más personales que grupales, y que quien debería velar por el bien del grupo y el cumplimiento de objetivos (líder manifiesto) sea arrastrado sin ni siquiera darse cuenta por los intereses personales del líder encubierto.

Que el líder formal y el líder encubierto tengan opiniones o maneras de hacer contrapuestas y choquen, cuyo resultado final va a ser un grupo poco cohesionado en el que se va a dificultar, y mucho, la tarea del líder formal, que se irá encontrando con constantes palos en las ruedas, especialmente por los que siguen al líder encubierto, es decir, la mayoría del grupo.

Que el líder formal detecte rápidamente al líder encubierto y, o bien le expulse del grupo (no suele ser lo más recomendable), o bien lo ponga de su parte y lo haga suyo para conseguir que a través de él se cumplan los objetivos marcados. Cuando se da este caso, el grupo avanza unido y el líder formal lo tiene mucho más fácil para llegar a su grupo y alcanzar las metas propuestas.

Muchas veces, el líder encubierto ni siquiera es consciente de su papel, no sabe la influencia que ejerce sobre el grupo, y el grupo es menos consciente es todavía. Cuando esto ocurre, es lo mejor que le puede pasar al líder formal, porque le hace dueño y señor de la situación si consigue detectarlo y manejar dicha situación. El líder formal que no sabe liderar pero tiene esta información, podrá apoyarse en el líder encubierto para llevarlo por el camino que necesite, y manifestar a través suyo esas cualidades de líder de las que en realidad carece.

Entonces, ¿Qué debemos hacer desde nuestro papel de líder formal? Primero, es necesario descubrir el rol que desempeña cada uno de los miembros del equipo y detectar al líder encubierto. Segundo, valorar la situación y analizar la compatibilidad con ese líder encubierto para trabajar con su alianza y desde la inteligencia. Tercero, influir en él antes de que él nos influya en nosotros.

Si eres líder de una empresa, grupo, equipo, comunidad o partido político, y estás atravesando por una situación que precise asesoramiento, puedes contactar con nosotros y agendar aquí una sesión de estrategia gratuita y sin compromiso. No lo dudes, ya que el líder encubierto puede representar un giro de 180 grados en tu liderazgo en cuestión de días, sé un verdadero líder y ve un paso por delante ante ciertos acontecimentos para que no te adelanten por la derecha.

Aryán Puerta