En el artículo anterior dábamos una serie de indicaciones básicas para empezar con un proceso de reconexión interna que en gran parte la mayoría tenemos abandonada. Y quizás el lector se preguntará: ¿qué tiene que ver esto con la gestión de personas? Pues sí, tiene que ver, y mucho. Para gestionar personas y /o liderar un grupo de manera realmente eficaz, es vital tener a raya las creencias limitantes que nos pueden impedir ser excelentes a la hora de desarrollar estas funciones.

Para trabajar en nuestras creencias limitantes, es necesario conocernos muy bien, trabajarnos interiormente, porque si no, todo lo que hagamos será superficial y por tanto será poco duradero o muy falso. Y eso, a la hora de gestionar personas, es determinante. ¿Por qué? Pues entre otras cosas, porque si las personas percibimos a nuestro líder como alguien poco sincero, falso, interesado o poco fiable, no le daremos lo mejor que llevamos dentro, por aquello del principio de justicia / reciprocidad, y por tanto ese líder no estará sacando nuestra mejor versión, nuestra mayor productividad.

Ahora, cualquiera podría decir que si el líder se pone correctamente su “disfraz” y aplica lo aprendido en cursos de liderazgo, puede ser un perfecto gestor de personas, ¿no? Pues…no exactamente. Las personas tenemos una parte de la mente llamada subconsciente, capaz de captar multitud de estímulos que aportan muchísima información, pero que en gran parte no procesamos en nuestra mente consciente. Estos estímulos incluyen la captación del lenguaje corporal y con ello los mensajes que realmente estamos transmitiendo, más allá de las palabras. Al parecer, el tema del lenguaje corporal no sólo es involuntario (y por tanto sincero) cuando lo emitimos, sino que es una especie de idioma universal a través del cual estamos transmitiendo lo que realmente pensamos o sentimos en una situación determinada. Y este idioma universal, no sólo trata de la expresión corporal que emitimos junto con el lenguaje, sino que nuestra mente subconsciente conoce los verdaderos significados del lenguaje corporal, aunque muchas veces no lleguemos a hacerlo consciente. ¿Te ha pasado alguna vez que notas que alguien te está mintiendo, pero no sabes en qué lo percibes? ¿O cuando hay algo de alguien que “no terminas de ver claro” pero no sabes decir el por qué? En más de una ocasión, lo que te habrá pasado es que tu mente subconsciente ha captado perfectamente el lenguaje corporal de tu interlocutor, y habrá detectado una incongruencia entre lo que te decía de manera verbal y lo que transmitía de manera corporal. Es algo innato en nosotros, por eso un líder falso o poco sincero acaba siendo descubierto por el grupo, o no es totalmente aceptado, y por tanto no es capaz de cumplir como debe su función. Cuanto más conectados estamos con nosotros mismos, menos ajenos somos a este tipo de estímulos y mejor captamos todo lo de nuestro alrededor, por tanto, más excelentes somos en nuestro trabajo.

Ciertamente, hay expertos en lenguaje corporal que tratan de controlar esta variable que tanto nos delata, pero son tantos los signos corporales que delatan nuestros verdaderos sentimientos, que la única manera de expresar lo que realmente queremos decir, es sintiéndolo de verdad. Y es por esto que es tan importante reconectar contigo mismo: primero, porque podrás estar en mucha mejor sintonía entre lo que piensas y lo que transmites, y tus cualidades como líder aumentarán exponencialmente, y segundo porque serás capaz de captar mucho mejor a las personas del equipo que gestionas y podrás prevenir y corregir con mucha más eficiencia las situaciones.

En Grupo Kairos, nos dedicamos precisamente a esto: a la gestión de personas. Por ello, vamos mucho más allá de la superficie y conseguimos cambios reales, duraderos y verdaderos en las empresas que deciden tomar acción y mejorar sus negocios a través de las personas. Y tú, ¿has tomado acción ya? Contacta con nosotros y te informaremos sin compromiso, porque estamos seguros de que tu equipo puede desarrollarse aún mejor, o mucho mejor, de lo que está haciendo, y tu empresa puede crecer gracias a ello.

-Aryán Puerta –