En nuestra sociedad,y hablo especialmente de nuestro país (España), parece que hay que estar emocionalmente en coma o muy”loco” para acudir a una consulta de psicología. “Ya tengo amigos con los que hablar de mis cosas y no me cobran”, dicen unos; “no creo en los psicólogos ”(como si fuera una cuestión de fe), dicen otros… Éstas y otras increíbles afirmaciones son las que una parte de la sociedad piensa sin temblarle el pulso, y así vamos sumando miles y miles de personas con trastornos del estado de ánimo o simplemente con emociones mal gestionadas que, en lugar de ir a mejor, van a peor. Es posible que seas uno de ellos, o tienes muy cerca algún caso que identificas. Me encuentro con demasiada frecuencia con personas que me dicen: “vengo porque ya no puedo más, he tocado fondo”. ¿Es necesario tocar fondo en algo tan importante y que interfiere tanto en nuestra vida como la gestión de las emociones?

Reflexionemos sobre lo siguiente: los jugadores profesionales de fútbol entrenan a diario pero no lo hacen solos, porque tienen un entrenador que les va dirigiendo y ayudando a ser cada vez mejores, a pesar de ser ya muy buenos y expertos en lo suyo. Saber jugar no les hace necesitar menos un entrenador, sino que tener un entrenador les hace ser aún mejores. Teniendo en cuenta esto, vamos a extrapolarlo al mundo de las emociones y de las personas en general, siendo los jugadores de fútbol las personas, y siendo el entrenador el psicólogo: nosotros, los jugadores, en el partido de la vida, vamos sin entrenador por el mundo, siendo bastante inexpertos y sufriendo los males de una deficiente gestión emocional, pudiendo tener a nuestro propio entrenador. Eso sí, para tema físico ya está normalizado eso de ir al gimnasio y contar con nuestro propio entrenador personal. También está normalizado ir al médico cuando nos duele algo de manera aguda y persistente, pero cuando lo que duele es “el alma”, “el corazón”, o incluso estamos “rotos por dentro” o “hechos polvo”, damos por hecho que hay que aguantar estoicamente y que al psicólogo no se va por “cualquier cosa”. Esta manera de pensar, ¿Es coherente? ¿No sería más coherente pensar que de la misma manera que un jugador profesional de fútbol tiene su entrenador, o que vamos al médico si nos duele algo, es normal y recomendable que tendiendo deficiencias emocionales tengamos nuestro propio psicólogo? Incluso para aquellas personas con una buena gestión emocional es recomendable tener un psicólogo que les vaya acompañando en el camino de la vida. Todos nosotros necesitamos subsanar algo relacionado con nuestras emociones o bien podemos contribuir con nuestro propio desarrollo o crecimiento personal. Sin embargo, nos cuesta mucho verlo así, y puede que sea porque en nuestra historia como seres humanos, lo vital era la supervivencia, fuera como fuera, pero supervivencia. La deficiente gestión de las emociones ha existido siempre, pero el poder alimentarse o no ser aniquilado era mucho más prioritario, porque había dificultades con ello, además de que antes no había ni siquiera medios para tratarse desde la mente.

La existencia de la Psicología es muy reciente teniendo en cuenta la historia de la humanidad, y como además el tema de las emociones es algo que afecta mucho a todos y que perturba a más de uno, el resultado de la suma es fácil: negativo. La resistencia al cambio nos impide ver la conveniencia de contar con alguien que nos ayude a tener un excelente estado de ánimo, a no caer en bucles mentales de pensamientos negativos, a estar libres de ansiedad, depresión o problemas con nuestros más allegados por ser poco comunicativos. De la misma manera que le hemos abierto las puertas a nuestra vida a la tecnología, ¿Podríamos probar a abrir las puertas al bienestar emocional? Igual que no hace falta sufrir dolor de cabeza teniendo Ibuprofeno, tampoco hace falta tener ansiedad teniendo herramientas que nos ayuden a mitigarla; herramientas que nos ayudará a fabricar un/a psicólogo/a competente, y que le ahorrarán al cuerpo más de un Ibuprofeno, porque muchos dolores de cabeza son tensionales, por esa deficiente gestión emocional (todo está conectado).

Y tú, ¿Qué tal gestionas tus emociones? ¿Eres de la resistencia al cambio o aceptas poder vivir emocionalmente equilibrado? Por suerte, son muchos los que tras recibir tratamiento han conseguido tener vidas mucho más plenas y felices, y si quieres, tú puedes ser un@ de ell@s. En Grupo Kairos ayudamos tanto a trabajadores de empresas como a particulares comprometidos consigo mismos, a través de nuestro servicio de asistencia psicológica, online o presencial. Contacta con nosotros ahora mismo y te informaremos sin compromiso.

Recuerda: no es más fuerte ni más valiente aquel que no recurre a ayuda, sino el que sabe solicitarla.

-Aryán Puerta –