Muchas veces, estigmatizamos al trabajador que es un poco más atrevido que el resto y “planta cara” a Dirección exigiendo el cumplimiento de sus derechos; le “acusamos” de “golpista” o “problemático” cuando en realidad puede ser nuestro mejor aliado. Hablamos de ese trabajador que cumple estrictamente con su obligación y que espera, de una manera un tanto reivindicativa, igual cumplimiento de sus derechos por parte de la empresa (a los “trabajadores caraduras” que solamente conocen sus derechos, los dejamos para otro día).

Se trata de un perfil de trabajador que, lejos de tomarle cierta “aversión”, debería ser nuestro mejor aliado. Trabaja bien, trata de ser justo, tiene un sentido del equilibrio desarrollado y es valiente, porque sabe trasladar sus inquietudes a quien corresponde en la empresa en lugar de estar hablando y malmetiendo en corrillos varios, de esos que suele generarse en la mayoría de las empresas.

Lo único que debe temer una empresa con respecto a este tipo de perfil, es que si no cumple con sus obligaciones empresariales, este trabajador/a estará al acecho y probablemente movilizará al resto de integrantes de su equipo, revolucionando todo y metiéndonos en ciertos aprietos. En cambio, siendo la empresa responsable de sus obligaciones como tal, y tratando a las personas como personas, y no como simples recursos, conseguirá que este tipo de perfil no sólo dé lo mejor de sí mismo, sino que conseguirá mantener al resto del equipo tranquilo y sosegado.

Este tipo de rol de “reivindicador” suele darse en todo grupo. Es un rol que no es negativo para la empresa, ni siquiera evitable, y que puede traernos grandes beneficios si lo tenemos de nuestro lado. ¿Qué clase de beneficios? Pues por ejemplo los siguientes:

-Equipo sosegado

-Con su costumbre de comunicación directa, nos mantendrá alerta de cualquier duda o rumor que empiece a correr en el equipo

-Podremos solicitarle ayuda a la hora de movilizar al equipo en nuestro favor (por ejemplo, para hacer horas extras si es necesario)

-Teniendo en cuenta sus sugerencias (que siempre las tendrá), y si ponemos alguna de ellas en aplicación, conseguiremos mejorar el clima y condiciones generales para el bien común, consiguiendo probablemente una mayor productividad a nivel general

-Puede llegar a ser nuestro mejor portavoz, puesto que lo que él comunique a través nuestro, lo habrá hecho “de igual a igual”, y por tanto puede ser percibido de una manera más equilibrada.

-Si a él le parece bien algo que lo que hagamos, el resto probablemente no lo cuestionará de la manera en que lo haría

-Podremos saber qué percepción se tiene en general sobre Dirección, y poder así aplicar las medidas correctoras que sean necesarias.

-Si nos percibe de su lado, habremos ganado un trabajador sin recelos dispuesto a dar lo mejor de sí mismo, y eso como empresa nos aportará beneficio.

-Aunque siempre estará pendiente del cumplimiento de sus derechos, dejará de dirigirse a dirección con la ley en la mano y en pie de guerra, y en lugar de cuestionamientos, habrá una comunicación fluida en la que podrá haber acuerdos y desacuerdos, pero nunca guerra.

Personalmente y por propia experiencia, prefiero un trabajador que sea capaz de decir las cosas directamente y con sinceridad, que el que por detrás critica y “calienta” al resto y luego es el pelota número 1 que nos da la puñalada en cuanto nos damos la vuelta. ¡Atención! No confundir con otro tipo de roles, que también está el que no para de exigir pero luego no es capaz o no quiere dar. Cada rol tendría una forma de gestión algo distinta

Si en tu empresa tienes trabajadores reivindicativos y estás teniendo problemas por ello, o si algún otro problema de personal te está causando dificultades, agenda aquí  una sesión de consutoría gratuita con nosotros, y veremos cómo podemos ayudarte, sin coste ni compromiso.

-Aryán Puerta –