Con la mediación podemos evitar una posible intervención jurídica, que lo único que nos supone son costes, dolores de cabeza y mala publicidad para nuestro negocio, por no mencionar el precedente (efecto dominó) que se puede crear si la otra parte sale beneficiada. El simple hecho de contratar la mediación ya es una prueba de que la empresa realmente quiere resolver el problema, y eso ayuda a que la otra parte acerque su postura hacia un posible acuerdo.

El conflicto laboral puede entenderse como la imposibilidad de que dos posturas consigan sus objetivos de forma simultánea, porque son opuestas o porque persiguen lo mismo a la vez. Una de las mejores formas de gestionar un conflicto laboral, y en general en nuestra vida diaria, es a través de la mediación.

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